Historia 1

El perro es el mejor amigo del ser humano, una frase que forma parte de nuestro imaginario desde que ambos han aprendido a convivir juntos. ¿A qué se debe el nivel de entendimiento tan óptimo entre dos especies tan diferentes? La respuesta podría estar en sus cerebros. Los canes han adaptado sus mentes para entender mejor nuestras emociones, explican los cientificos. Y no solo eso, pues se han convertido en expertos rastreadores de los sentimientos que hay detrás de nuestra voz, sea tristeza o felicidad a raudales, hasta el punto de que el cerebro de perros y personas cada vez es más similar. Los humanos hemos conseguido también descifrar qué hay detrás de cada tipo de ladridos. Todo ello hace que nos comprendamos y comuniquemos con mayor fluidez de la que en principio hubiéramos podido imaginar. Como los humanos, los perros también tienen un área del cerebro dedicada a la interpretación de la voz”Como los humanos, los perros también tienen un área del cerebro dedicada a la interpretación de la voz. Nuestro estudio sugiere que canes y personas utilizamos mecanismos cerebrales cada vez más parecidos para procesar la información social de nuestro entorno, y esto podría explicar el éxito de la comunicación vocal que ha surgido entre las dos especies”, explica el etólogo Attila Andics, quien ha investigado en detalle la relación entre el perro y el hombre, y el modo en el que ambas especies percibimos las emociones. ¿Hasta qué punto se parecen nuestras mentes? La amistad entre canes y personas viene de largo. Durante los cerca de entre 18.000 y 32.000 años de convivencia, humanos y perros hemos compartido un entorno ambiental similar. Y esto explicaría que también nuestras mentes hayan evolucionado de un modo paralelo. Carcajadas humanas, aullidos caninos, llantos de niños… El entorno de canes y personas está lleno de voces, y nuestros cerebros son los encargados de descifrarlas y reconocer qué emociones esconden estos sonidos. Pero, ¿hasta qué punto nuestras mentes se asemejan? Esta es la incógnita que los científicos han querido desvelar. En consecuencia, han escaneado la actividad cerebral de perros y personas mientras estos escuchaban cerca de 200 sonidos: desde lloriqueos y risas infantiles hasta ladridos juguetones. ¿Cuál ha sido la sorpresa? La mente canina ha desarrollado, como la humana, una zona especializada en interpretar las voces y las emociones que las provocan. Y la respuesta de ambas especies frente a los mismos sonidos … ¡ha sido más similar de lo que incluso los expertos habían imaginado! “A nadie sorprenderá saber que la mente humana se ha especializado en descifrar las voces de su entorno, pero lo que hasta ahora no habíamos podido comprobar de forma científica es que también los perros han adaptado su cerebro para interpretar las voces y su significado”, señala el etólogo, quien ha comparado las imágenes cerebrales de 11 canes y humanos y sus reacciones ante distintos sonidos. Los resultados de su investigación han sido publicados en la revista científica Current Biology. Los cerebros de ambas especies podrían esconder, en consecuencia, el secreto para entender los fuertes lazos de amistad que surgen entre perros y personas. Nuestras similares reacciones ante las voces nos ayudan a comprenderlos mejor. Los mecanismos neuronales más ocultos de nuestros respectivos cerebros encerrarían, entonces, algunas de las piezas más relevantes para comprender la intensa comunicación y prolongada amistad que mantenemos con los peludos compañeros de cuatro patas. Sin embargo, no todo son semejanzas cuando comparamos la mente humana con la canina. El cerebro del perro reacciona de un modo más intenso a los ruidos fuertes que el humano, incluso cuando estos sonidos no son voces. Pero, diferencias aparte, una cuestión parece clara: los canes se han convertido en expertos en descifrar las emociones que hay detrás de nuestra voz, sea tristeza, angustia o alegría a raudales. Y para ello, nuestras incondicionales mascotas incluso han transformado su cerebro a lo largo de estos miles de años de convivencia con nosotros. No cabe duda: los perros se han ganado a pulso su puesto como el mejor amigo de hombres y mujeres.

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