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La comunicación, tal y como la conocemos, es un handicap con nuestras mascotas, ya que el lenguaje es una propiedad exclusiva de los seres humanos. Si bien es verdad que se han conseguido ciertas aproximaciones al lenguaje humano por parte de ciertos primates, para comunicarnos con nuestros perros sabemos que no existe esa opción. Esto no quiere decir que no podamos conseguir entenderles y que nos entiendan.

Los perros tienen un aceptable lenguaje receptivo, como podemos comprobar por sus respuestas a las palabras de las ordenes que les damos. Para comunicarnos con ellos tenemos que crear un diccionario: tal orden significa tal cosa, tal palabra significa tu nombre… Este diccionario se encuentra operativo cuando el animal realiza lo que pretendemos con las palabras que pronunciamos.

El nivel de respuesta y de entendimiento depende principalmente de la educación impartida y de la capacidad del animal (algunos entienden 50 órdenes, otros 80…).

Esta forma de comunicación es de uso individual, es decir, cada propietario tiene sus palabras para con su perro; deberíamos intentar que todos los miembros de una familia utilizaran el mismo diccionario; si utilizamos palabras distintas para una misma orden es como si a nosotros nos pide algo un chino, un ruso y un cordobés… ¿A quién entenderemos?

Por otra parte, con el paso del tiempo nuestro amigo aprende palabras que nosotros no le enseñamos, pero que ellos asocian e interpretan. Como cuando Toby escucha “vamos al veterinario” y automáticamente se esconde…  Los estudios realizados al respecto han concluído que un perro puede interpretar correctamente hasta 100 palabras de sus propietarios.

LENGUAJE CORPORAL

Debemos tener presente que también podemos comunicarnos con nuestros perros mediante signos: movimientos de nuestras manos, brazos que acompañan o sustituyen a las órdenes habladas.

Los perros también tienen la capacidad de interpretar nuestro lenguaje del cuerpo: estados de ánimo, enfermedades… Por ejemplo, si estamos enfadados con nuestra pareja, con nuestros hijos o con hacienda, el perro puede detectarlo y salir de escena.Incluso, muchos perros reconocen la llegada de un ataque epiléptico de su amo antes de que él mismo sienta nada.

Por su parte, los perros se comunican en tres aspectos: estado emocional, relaciones sociales (rango y jerarquía, territorialidad…) y deseos y necesidades. y lo hacen utilizando más o menos las mismas vías: vocalizaciones, signos y gestos.

Las vocalizaciones que emiten son distintas y tienen diferentes matices… lo que supone diversos significados (existen variadísimas clasificaciones de tipos de sonidos, tonos, intensidades… con variopintas interpretaciones… no tienen una gran base científica y sí un “tufo” antropomórfico de los especialistas).

Nuestros animales también utilizan signos y gestos para comunicarse; para ello emplean principalmente la cola, los ojos, las orejas y el hocico. También emiten interesantes datos comunicativos con las posturas del cuerpo, el pelo (erizado o no),… para aprender sus hábitos, sus gestos, movimientos y lo que quiere decirnos con ellos lo único que tienes que hacer es observarle.

Así también entenderás el contacto visual que tienes con tu perro. Seguro que entiendes en las personas el lenguaje visual, cuando una persona te mira mucho o te quiere decir algo con la mirada. Incluso puedes sentir amenaza cuando alguien te mira muy fijamente. Con tu perro es muy parecido, cuando se les mira muy fijamente se pueden sentir confundidos y sentir esa mirada como una amenaza. Normalmente el perro desviará su mirada para evitar una situación de confrontación. 

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